
No puede tener uno sensación distinta a la de oir al alma torturado por un final irremediable. Tristeza desatada, gritos entre notas, imágenes en blanco y negro, dolor contra felicidad, guitarras contra pianos, voz cortada contra corales equilibrados, negrura contra luz, miedo contra nitidez, sombras contra claridad, dudas contra firmeza, alma contra comercialidad, abstracto contra concreto. Todo me duele al oir estas partituras tan llenas de lágrimas y dolor, tanta desesperación y rabia incontrolada unas veces y aterciopelada las restantes. Nunca antes se había oído a la muerte en la música de nuestros días de forma tan nítida, deslumbrante, tenebrosa, amenazadora. Se percibe la desesperanza de abandonar un mundo que no fue del todo entendido, pero con la tragedia del futuro inexcrutable. La esperanza de algo mejor asoma en algún tema, como las cenizas que no se pierden tras la exhumación, queriendo no abandonar lo conocido, la peste conocida, el vicio incontrolado conocido y todo placer mortal conducido a la tumba silenciosa.
Y ahora, dicha contra odio, alegría contra tristeza, alma contra materia, música contra ruido, atemporal contra compás, lengua contra bocado, espíritu contra carne, inherte contra penetración, mármol contra vegetal, amor contra sexo, agua contra paño ensangrentado, ahora Innuendo.


1 comentario:
Vas a tener que poner un diccionario al lado para poder entenderte.
A veces no hay que ser tan rebuscado ,las cosas sencillas son mas bellas.
Besos
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