...Y pasó el 14 de Febrero. En Venezia hubo de todo. Por lo visto se me olvidó de avisar a máscara de plata de mi subida a la habitación y le estrepeé una pequeña sorpresa, pero ya lo ví yo solito con mis ojos. Resulta que la cena estaba consensuada. Pero claro, uno no esperaba que desde el mediodiía oliera la casa a solomillo. El caso es que le salió muy rico, con sus patatas en redondo también al horno. Todo bien doradito. Salió muy bueno. Un pelín soso, pero es cosa de cogerle el puntillo al asunto. Primeramente abrimos un vino de galicia de un viaje realizado hace ya tres veranos, guardado y lo abrimos para la ocasión. Ya solo queda una botella. Eso para acompañar las gambitas al ajillo que estuvieron muy sabrosas. La carne estuvo acompañado con un rosado. De fondo canciones de todas las épocas, recordando algunas que parece mentira que los recordásemos. Lógicamente todas eran pastelosas como requería la ocasión. Y para rematar la faena una exquisita tarta de chocolate de una afamada pastelería cordobesa. Bueno, todavía quedaba casi lo mejor un copón de Bacardía 8 años envejecido en roble. Y cómo se nota... Uhm!. Estrenamos unas velas electrónicas para la cita. Regalo del menda. Amén de que con la emoción final se me olvidó otro regalo muy deseado (espero) por mi partenaire. Y es que claro, después del ron una noche así no podía terminar de otra manera que lo que vino después, y se nos olvidó todo...En fin, una noche al año , no hace daño.

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