Fin de semana de destrucción masiva. Después de la despedida del comandante, se nos fué el jueves su sucesor natural. Rifus. Parecía no estar demasiado enfermo, pero no se mostraba nada activo. Murió, casi sin darnos cuenta. Cuatro navidades conmigo pasó. Me acuerdo de la primera mucho, en su pequeña cajita. Con su compañero gordito.
El viernes vino otra bomba. La Meli murió repentinamente. Era enorme. En belleza y en físico.
Una llamada telefónica, me informaba con voz entrecortada de la noticia en el trabajo. No me lo podía creer. A partir de aquí, ya sabíamos que todos caerían. Este era el más fuerte y murió de manera extraña, sin mucha apariencia de enfermedad. Tantas discusiones de su futuro, además de manera muy reciente, en cuanto a si debería estar en un sitio no propio que fuera más grande y al final encontró su final. Increíble.
El veinte y ocho ha aguantado de manera estoica. Qué fuerte ha sido. Hoy finalmente agonizó. Qué lástima. Nuestro travieso más juguetón y querido. Te querré siempre pillín.
Y para rematar la faena, el naranja también ha muerto hoy. Sólo queda el posible infector, Sasha. El que iba a morir primero es por ahora nuestro único sobreviviente.
Imposible de creer. Tantos años, y éste ha sido el final de todo en una semana.
Despierta Ricky, hazme olvidar un poco este desastre.
lunes, 28 de enero de 2008
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